martes, 14 de abril de 2020

La importancia de educar con amor

El amor ha de formar parte de la educación y ser el elemento sobre el que se apoya el proceso educativo. Un niño necesita muchas cosas para su desarrollo, y el amor quizás sea una de las principales cosas que necesita, veamos que aporta el amor:


  • Cuando un niño recibe amor, se siente querido y sobre todo se percibe digno de ser querido. Esto favorece el desarrollo de una sana autoestima.
  • El niño que recibe amor, aprende unos patrones de apego saludables. Por lo tanto establecerá vínculos sanos en un futuro.
  • Cuando el niño no recibe amor puede convertirse en una persona dependiente, y anhelante de muestras de afecto y cariño.
  • El amor recibido por el niño le sitúa en un clima favorable para su desarrollo y le evita sensaciones de desamparo o desconfianza.
  • El amor le aporta seguridad y confianza al niño que le permitirá enfrentarse a situaciones desagradables y adversidades de una manera segura.
  • El niño que se percibe amado, percibirá y buscará consuelo en las personas que le quieren y desarrollará su inteligencia emocional, además de evitar el desarrollo de malestar emocional.

Más allá del amor, la percepción
Es fundamental introducir el amor en nuestra labor educativa no se trata solo de quererlos, sino y sobre todo de permitir que ellos se den cuenta de que les queremos, que sean conscientes del amor que tenemos hacía ellos, que puedan percibir ese amor.
Es decir, además de querer a los niños debemos demostrarles que les queremos. Si el niño no se percibe querido, podrá tener importantes consecuencias negativas para su bienestar, autoestima y futuras relaciones y vínculos.



Como evitar que los niños contesten a sus padres

 Este es uno de los dilemas más comunes de los padres, y es precisamente porque la gran mayoría de los niños pasan por la etapa donde les contestan de mala forma a los padres, sin embargo pocos saben cómo manejarlo y transformarlo para que se convierta en algo bueno y así evitar que los niños contesten.


Muchos se preguntaran como puede ser que algo que es considerado como una falta de respeto pueda ser algo bueno, y afortunadamente es así, pues cuando los niños responden están dando su opinión acerca de algo, ahora lo malo es con la actitud que lo hacen, pero eso es transformable.
Los niños atraviesan esta etapa cuando están en la formación de su personalidad, y hay que decirles con mucho amor que está bien que ellos den su opinión crítica acerca de algo, de hecho que es importante que lo hagan, sin embargo debe hacerse con educación y mucho respeto, y sobre todo respetando la opinión de los demás en este caso de los padres.
Las recomendaciones para los padres empiezan con que no se lo tomen a pecho como si fuera que los hijos no los quieran o algo por el estilo, deben entender es parte normal de su crecimiento y que es deber del padre guiarlo por el camino correcto.

Y en segundo lugar no cometas el error más común que es seguirle la corriente y responderle de mala manera tú también, una buena técnica para empezar a erradicar ese comportamiento es ignorarlos hasta que hagan la crítica de buena manera.

La disciplina positiva en bebés

Casi desde el momento en el que los niños nacen podemos empezar a aplicar algunos consejos de disciplina positiva. Estos son algunos de los que se deben tener en cuenta.


         



1. Modelarle con tu ejemplo
Los bebés aprenden lo que ven, por lo que tu ejemplo es clave. Cuida mantener tu tono de voz suave, trata de no perder el control de las situaciones y procura ser un permanente modelo positivo para él.



2. Distraerlo
Si tu bebé está llevando a cabo alguna conducta peligrosa o lo ves a punto de hacer un berrinche por algo que desea o que ha perdido de vista, prueba a distraerle súbitamente con algún estímulo nuevo. Verás que es bastante fácil y puedes ahorrarte un momento de llantos y regaños. Ambos lo agradecerán.



3. Cuidar el lenguaje
Trata de reservar el 'no' para situaciones muy peligrosas o indeseadas; para lo demás trata de usar frases en positivo.



4. Ser consistente
Las cosas que un bebe tiene permitidas y las que no, no pueden depender de nuestro estado de animo. Por ejemplo, si no le permites jugar con el control remoto de la televisión, no debes permitirlo en ningún momento, aunque sea para distraerle; asegúrate de cambiarlo por algún juguete que pueda usar siempre.


JUEGOS QUE DESARROLLAN LA DISCIPLINA EN TUS HIJOS


La disciplina es una de las cosas más importantes que puedes enseñarles a tus hijos. No tiene que ser algo tedioso o engorroso, al contrario, ¡tú puedes hacer que sea divertido! Aquí te paso 4 juegos que desarrollan la disciplina en tus hijos.

1. Congelados

Aprender a controlarse a uno mismo es una cualidad de carácter importantísima. Procura enseñar a tus hijos a controlar sus impulsos.
Este juego ayuda a desarrollar esta cualidad. Quizá tú lo jugaste como “las estatuas de marfil”, pero se trata, simplemente, de bailar o correr hasta que mamá dice “¡congelados!”. En ese momento, todos deben de quedarse quietos en la posición en la que estaban. Después, puedes aplicar esta misma instrucción cuando estén a punto de romper algo o ponerse en peligro.

  
                       

2. El cronómetros

Este juego es especial para lograr objetivos como recoger un cuarto y estar listos a tiempo para salir a la calle. Primero, haz una lista de todas las cosas que tus niños tienen que hacer –por ejemplo: guardar juguetes, bañarse, vestirse, cerrar ventanas, dar de comer al perro.
Después, la idea es establecer retos de tiempo, cronómetro en mano, para cada una de las actividades. Además de lograr que las tareas se conviertan en algo divertido, ¡todo se hará más rápido!
                  


3. La tabla del comportamiento

A veces, los pequeños solo necesitan un poco de motivación para desarrollar esos hábitos de disciplina que quieres enseñarles y una tabla del comportamiento puede ayudarte mucho con esto.
Coloca una tabla o cartulina en algún lugar visible, que muestre los días de la semana y las categorías o comportamientos que se van a evaluar. Puedes colocar caritas felices y tristes o algunos “emoticones” para que ellos vean cómo lo están haciendo. Algunas categorías pueden ser “limpieza del cuarto”, “obediencia a la primera”, “tareas de la escuela”. Obviamente, debe haber un premio cuando logran terminar la semana con buena calificación en la tabla.

                  

4. Dibujos dictados

¿Apoco no es desesperante cuando los niños no te escuchan? Te tengo un juego buenísimo que les ayudará a tus peques a enfocarse y realmente escuchar lo que estás diciendo con todo detalle.
Se trata de que ambos dibujen lo mismo, cada quien en su hoja de papel, pero el truco es que tu niño o niña no puede ver lo que tú dibujaste, sino que tú le tienes que dar instrucciones muy detalladas de qué dibujar para que sus trazos terminen dando como resultado lo mismo que tú hiciste –por ejemplo, una flor.



¿Cómo hacer disminuir la frecuencia de conductas inadecuadas?

A continuación puedes encontrar estrategias que tratan de minimizar o reducir toda aquella conducta disruptiva o disfuncional.

1. Extinción

Consiste en “ignorar” la conducta inadecuada del niño (rabieta, enfados, amenazas, insultos). Decirle “no lo hagas más”, “estate quieto”, “me voy a enfadar”… es una forma de prestarle atención, por lo que seguirá haciéndolo.
Debemos retirar la consecuencia reforzante (atención) a la emisión de la conducta inadecuada, de manera que el niño aprenda la asociación entre hacer algo inadecuado - no prestarle atención. Hay que ignorar este tipo verbalizaciones y conductas no cediendo en ningún momento ante ellas.

  

2. Tiempo Fuera

Consiste en retirar al niño físicamente del espacio actual para trasladarlo a su habitación u otro lugar, por un breve espacio de tiempo. También pueden ser los padres los que se retiran del lugar donde esté el niño en el caso de ser inviable lo que he dicho anteriormente. 
Se hará de forma inmediata a la conducta disfuncional, para que el niño lo asocie directamente con dicha acción, con una actitud neutra, utilizando un tono de voz lo más objetivo posible, evitando toda actitud de enfado, sin regañar ni gritar. 
Lo realizaremos sin establecer interacción social con él. En el caso de que el niño pregunte por qué le hacemos eso, le daremos una explicación concreta, y sin carga emocional, del motivo. Podemos sacar al niño de la situación reforzante (por ejemplo instigarle para que vaya a su habitación y abandone el salón donde está pegando a su hermano), o eliminar el estímulo que origina la mala conducta (por ejemplo si el niño comienza a lanzar con una cuchara la comida que no quiere comerse, quitarle la cuchara).

El tiempo de aplicación será de aproximadamente 5 minutos, nunca excederá de 10, y siempre con supervisión. El niño podrá regresar al sitio donde estaba, o nosotros volver al sitio donde se ha producido el conflicto cuando su comportamiento en el último minuto haya sido el adecuado, intentando no hacerlo mientras manifiesta comportamientos inadecuados tipo gritos, amenazas, golpes…

  

3. Sobrecorrección

El niño “repone” el daño ocasionado. Debe practicar la manera correcta de realizar la tarea o lo que se le pida. Esta técnica se emplea ante conductas que supongan un daño o causen un deterioro (por ejemplo: derramar la leche intencionadamente sobre la mesa). 
En estos casos debemos incentivar al niño a deshacer o reparar el daño mediante comportamientos positivos (en este caso recogiendo con un trapo la leche derramada). Puede que esto no resulte fácil, pero es esencial que el niño asuma su responsabilidad, reconociendo lo que ha hecho, solventándolo lo antes posible.
  
  

lunes, 13 de abril de 2020

10 PAUTAS PARA EDUCAR CON DISCIPLINA POSITIVA



 La disciplina positiva comienza desde el nacimiento, los lazos de unión y la confianza que se forman cuando los padres atienden a las necesidades del bebé se convierten en el fundamento básico de la disciplina positiva. Pero, nunca es tarde para comenzar por lo que si has aplicado disciplina tradicional siempre es buen momento para mejorarlo.
  • Facilitar un clima de bienestar en casa, donde no estemos siempre crispados y estresados.
  • Respetar el ritmo de aprendizaje de nuestros hijos. Cada niño se desarrolla a su propio ritmo, cada uno es único y especial, no debemos forzar a que superen etapas si no están preparados para ello. . Las prisas son el peor enemigo para la educación.
  • Ser paciente y tolerante con sus errores y fracasos. Todos necesitamos equivocarnos para aprender. Los errores son nuevas oportunidades de éxito.
  • Valorar el esfuerzo y no tanto el resultado final. Elogiar cada progreso y no solo los éxitos.
  • Evitar gritar y reñir por todo cuanto hacen o dejan de hacer nuestros hijos.
  • Rebajar expectativas respecto a nosotros mismos y hacia los demás.
  • Evitar la sobreprotección en los hijos que solo lleva a desarrollar niños miedosos e inseguros.
  • Dialogar con nuestros hijos desde bien temprana edad. El diálogo nos ayudará a hacerles reflexionar sobre su modo de conducirse en la vida pero también es la base para que se sientan parte importante de la familia.
  • Facilitar la expresión de las emociones.
  • Gestionar conflictos desde el punto de vista de las soluciones.                 





¿Qué es la disciplina positiva en los niños?

La disciplina positiva trata de enseñar a los niños a comportarse, respetándoles en todo momento. Es importante que aprendan el buen comportamiento ayudándoles a comprender las consecuencias que tiene su comportamiento. Muchos padres buscan alternativas para disciplinar a sus hijos y a desarrollar nuevos enfoques porque la disciplina tradicional no les sirve o se han dado cuenta que a largo plazo, trae más problemas que beneficios.
«La disciplina positiva se basa en el refuerzo positivo, el elogio y el respeto, fomentando desarrollo del autocontrol del niño.”
Los expertos como Jane Nelsen afirman que es durante los primeros ocho años de los pequeños cuando los padres pueden dejar su huella en la personalidad final del niño.